México amenazado por la “estrategia” de Trump.
Hay que salir de las creencias ideológicas para entender la gravedad que tiene la intervención militar en Venezuela, ordenada por Donald Trump y ejecutada la madrugada del 3 de enero.
La expedición punitiva -violando el derecho internacional, la Constitución de los Estados Unidos y la soberanía de la nación caribeña- para capturar al presidente Nicolás Maduro, tiene implicaciones internacionales que afectan severamente la paz mundial y le representan serias amenazas a la soberanía de los países de América Latina, especialmente a México.
Aunque no se pueda creer, el peor espectáculo no fue la atrocidad relacionada con los bombardeos y asesinatos para poder atrapar al presidente venezolano. El mayor desplante de arrogancia, fue la conferencia de prensa ofrecida por Trump y parte de su gabinete, el mismo día de los hechos, donde alardearon de sus capacidades militares y se presumieron como el mejor ejército del mundo.
Es el contexto en el que Trump, lanza la amenaza contra nuestro país, diciendo que después de Venezuela se tiene que “hacer algo” con México. La amenaza no está disfrazada, es directa. Como también lo es la condicionante para que estas acciones punitivas no ocurran: México tiene que profundizar su dependencia de los Estados Unidos y operar como el puente incondicional para el control hemisférico de la geopolítica norteamericana.
No hay que olvidar que las acciones contra Venezuela se realizaron semanas después de que se dió a conocer el documento de Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, en el que se establece que los recursos energéticos de México, así como el mercado nacional alimentario, son considerados activos estratégicos de Norteamérica.
El reclamo explícito es que México debe entregar su petróleo y sacrificar a los productores nacionales de alimentos, para ceder este mercado a los carteles agrofinancieros.
Las organizaciones de productores nacionales y ciudadanos que integramos el FNRCM, reconocemos el peligro contenido en la presente situación, pero también la gran oportunidad para que la presidenta Claudia Sheinbaum se libere de los chantajes y amenazas que pesan sobre su gobierno y recuperar, en el campo energético y alimentario, la soberanía que se han perdido en las últimas décadas. México debe de aprovechar sus relaciones internacionales para tejer nuevas alianzas comerciales y económicas en la oferta representada por el BRICS y otras, que le amplíen los márgenes de maniobra y las posibilidades de crecimiento económico que no ofrece el restringido y desventajoso esquema del TMEC.
Por lo mismo, reiteramos que en este cuadro caótico, México debe dar los primeros pasos en dirección al fortalecimiento de su soberanía alimentaria, lo cual empieza por la decisión de sacar los granos básicos del TMEC y de la Bolsa especulativa de Chicago, para emprender una vigorosa política orientada a recuperar el concepto de Agricultura Nacional.
Y en torno a ello establecer una banca nacional de desarrollo que le devuelva al Estado y al Banco de México la capacidad de emitir crédito a baja tasa de interés para poder sostener presupuestos de capital orientados a la infraestructura económica básica que creen el campo adecuado para el resurgimiento de la abandonada industria nacional y el fortalecimiento de todas nuestras actividades agropecuarias.
En esas condiciones estaremos en la posibilidad de lograr las tasas de crecimiento económico requeridas para generar los empleos necesarios, elevar las capacidades de consumo de la población y revertir los procesos inflacionarios ocasionados por la dependencia alimentaria y la intermediación de los grandes corporativos agrofinancieros.
Es momento de que la unidad nacional y la defensa de la soberanía, cobren un sentido práctico en la reconstrucción económica de la nación.
7 de enero del 2026
